
Muchas cosas han pasado desde que estamos aquí
Muchas armas a mi lado, esto no es para mí…
La tipa caminó despacio como si le doliera (o yo imaginé que en realidad sentía algo muy similar al dolor), achinaba los párpados y arrastraba los pies. La valija también la arrastraba. La tipa amagaba cantar algo emitiendo apenas sonidos entredientes. La veía ir de un lado al otro portando su semiempeño por ignorarme. Juntaba todo, hasta los trapos más inservibles. La guita, los papeles, algunos libros. Limpiaba los manchones del piso a baldazos que por momentos me salpicaban tupido. Dejaba sonar insistente al teléfono. Dejaba sonar a la radio con su andanada de música litoraleña. Dejaba todo mientras me dejaba a mí, con mis ojos vidriosos de ya casi ni ver. Con mis ojos de intentar decir algo en sistema morse. De relampaguear furia. De chorrear una viscosidad salada que se derramaba. De pronto se toparon nuestras miradas y creo que por eso se tropezó y de seguro también por eso lanzó una puteada contra mí y sobre todo contra todo lo que yo le había jodido la vida. Fue la última relación que tuvimos antes de que se despidiera y me dejara sangrando abotonado al tramontina que un rato antes me había hundido en el tórax.

No hay comentarios:
Publicar un comentario