
Por fin. Un empujón más. Un apronte más. Y al fin una partida. No quiero otra cosa más que un inicio. Un inicio moderado, como el del copo de nieve, que solamente quiere quedar en copo sin pretender un alud. Me masco lento la medialuna mirando por la ventana de este bar y me pienso en un rato pensando. Me visto de mi propia inercia. Me la sacudo y apenas si puedo conmigo. Me pesan las ganas y también la falta de ellas. No quiero ser original. Nada me gusta más que confundirme entre los oscuros, que aborrecerme en silencio. "Spleen" es la palabra. Hastío, hartazgo, desgano. Escribiré algo cuando me plazca. No esperen otra cosa que sandeces, que morralla. No vengan a abrevar inteligencia, sino estupidez humana (purísima, se los aseguro). Eso si, los que vengan a buscar esupidez en abundancia, también quedarán sedientos, pues en definitiva, la consumación a medias tintas es lo mío. La inconclusión perfecta, la ausencia de moraleja. La sequedad. La resequedad.

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